Las Copias de Velázquez constituyen un conjunto de estampas realizadas por Goya a partir de obras de Diego Velázquez conservadas en las colecciones reales. Más que simples reproducciones, estas imágenes revelan el profundo diálogo que Goya estableció con el gran maestro del Siglo de Oro.

A través del aguafuerte y la aguatinta, Goya interpreta la pintura velazqueña trasladando sus valores pictóricos al lenguaje del grabado. No se limita a copiar, sino que traduce la atmósfera, la luz y la psicología de los personajes mediante recursos propios, demostrando su dominio técnico y su capacidad de reinterpretación.
Estas estampas evidencian la admiración de Goya por Velázquez y su voluntad de situarse dentro de una tradición artística española que al mismo tiempo renueva. Las Copias muestran cómo el grabado puede convertirse en un medio de estudio, homenaje y creación, afirmando la continuidad entre dos de los grandes nombres del arte español.

El grabado es la válvula de escape de los pensamientos y sentimientos de Goya. Es la forma más directa y democrática de conectar con sus contemporáneos, con lo que logra sacar al grabado del anquilosamiento que sufría en el siglo XVIII.